El hombre que susurraba a las frutitas (27/04/05)

Aparece Ruth, una sobrina de Lucía que se presenta por sorpresa en casa de los Serrano para quedarse unos días. La estancia de esta joven barcelonesa se alargará más de lo previsto y su carácter liberal y desenvuelto provocará una pequeña revolución en la familia Serrano.

En el colegio se imparten clases de educación sexual y en clase de Guille les cuentan para qué sirve un preservativo y cómo utilizarlo. Los chavales presumen de estar suficientemente dotados para llenar el artilugio pero Guille tiene sus dudas. Las dudas se convierten en preocupación cuando, después de conseguir con un condón, hace las comprobaciones de rigor. Es entonces cuando Guille decide contar a Marcos sus temores. Pero su hermano mayor, lejos de mostrarse comprensivo, le delata al enterarse de que fue él que arrojó al inodoro el preservativo que provocó el atasco. Diego y Lucía descubren que Teté comparte habitación con sus hermanos para dejar que Marcos y Eva pasen la noche juntos. Diego les monta una bronca monumental y, para colmo, descubre que un preservativo está atascando el inodoro. Por su puesto, también culpa a sus hijos mayores del desaguisado. Harto ya de no poder vivir su amor con libertad, Marcos está a punto de dejarse convencer por Eva para que se marche con ella a Barcelona por un tiempo. Su padre le ha prometido empezar a hacer prácticas de psicología, carrera que le gustaría estudiar.

Según un test psicológico que los adolescentes han rellenado en el colegio, Raúl no está capacitado para cursar ninguna carrera universitaria y su interés por seguir estudiando es nulo. Sus padres están preocupados hasta que el chico reconoce estar interesado en convertirse en piloto de aviones. Fiti se emociona con la idea de tener un hijo piloto pero, cuando descubre la millonada que cuestan los estudios, se le ocurren toda clase de extravagantes ideas para conseguir el dinero: desde vender el taller hasta ir a jugar a un casino.

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