Jordi Rebellón
'Me gustaría enamorarme como cuando tenía veinte años'

 

Jordi Rebellón lleva la interpretación en la sangre.

Datos personales: Nació en la ciudad de Barcelona, el 15 de febrero de 1957.


Familia: Está divorciado. En la actualidad no tiene pareja. De su matrimonio no nacieron hijos.
 
Trabajo: Hasta los 31 años trabajó en un banco. Quería tener una profesión estable. 

Una afición: El fútbol.

Carácter: Introvertido.

En la actualidad: Es uno de los protagonistas de la serie “Hospital Central”. El 13 de enero estrena en el teatro madrileño Infanta Isabel “Aquí no paga nadie”.

 

Rosa mira tiernamente a Jordi Rebellón, que le ha regalado una rosa blanca.

'Si tuviera una pareja estable, me gustaría ener un hijo o adoptarlo'

El famosísimo doctor Vilches, de la serie “Hospital Central”, que emite Tele 5, es el actor Jordi Rebellón. El próximo 15 de febrero, Jordi cumplirá 48 años.

A su edad, la mayoría de los hombres están emparejados, pero él insiste en que su corazón está libre, situación que no le preocupa.

Actor por vocación, su vida transcurre entre el plató donde rueda “Hospital Central” y el escenario del madrileño teatro Infanta Isabel, donde el 13 de enero estrena “Aquí no paga nadie”, una obra con la que ha estado de gira por toda España y que ha tenido gran acogida.

Jordi espera que en la capital obtenga el mismo éxito.
 
-Para no haber estudiado medicina se mueve muy bien en los ambientes hospitalarios.
-Sí; las batas me sientan bien o al menos eso dicen. Lo importante es que los personajes son muy creíbles. Esta serie toca muchos sentimientos y eso gusta mucho a las mujeres.

-¿Quiere decir que a los hombres no les va?
-No, no; creo, simplemente, que las mujeres aguantáis mejor las cosas.

-¿Alguna vez ha estado en un hospital de verdad?
-Sí, pero cambia mucho el panorama. Cuando he tenido que visitar algún hospital, al personal médico le ha hecho gracia verme allí. Es una situación extraña acudir como paciente. Con esta serie he aprendido a respetar la profesión médica, sobre todo a quienes trabajan en urgencias, porque es una responsabilidad enorme tener una vida en tus manos. Yo jamás sería médico, pero les tengo un gran respeto.

-¿Le da miedo la sangre?
-La sangre no; me altera más ver un hueso fuera de su sitio.

-¿Qué le duelen más, las heridas del cuerpo o las del alma?
-Desde mis 47 años, prefiero las del alma, porque ese tipo de heridas se curan con el tiempo.
 
-No fue ésa la impresión que me dio al ver en televisión a Pilar Manjón, que perdió un hijo en los atentados de Atocha.
-En ese caso el dolor del alma debe ser tremendo e insoportable. No quiero imaginarlo. Lo que me parece horrible es que alguien pueda hacer política de la muerte. Si todo ese dinero que los políticos gastan en agraviarse unos a otros lo invirtieran en evitar que esos atentados ocurran, nos irían mejor las cosas.

 

'Cuando voy a Barcelona, mi madre me da un taco de fotos para firmarlas a sus amigas'

 

Jordi tiene muchos proyectos para el futuro.

-¿Quizá por eso tuvieron tanto impacto las palabras de Pilar?
-Estoy seguro. La política no me gusta, a los políticos no los entiendo, pero sí creo en la justicia, en la honestidad de las personas. Por eso, cuando veo una injusticia me sublevo.

-¿Se ha sentido ninguneado en alguna ocasión?
-Claro, en Águilas, un pueblo de la provincia de Murcia, donde tengo una casa y donde el ayuntamiento me ha declarado persona “non grata”.

-¿Qué ha hecho usted para que le hayan hecho una cosa así?
-Nada. En las elecciones municipales ayudé a un amigo socialista, porque fundé una plataforma para reivindicar un auditorio para el pueblo. Anteriormente había creado una compañía de teatro y me parecía que el auditorio era fundamental. Al alcalde, que es del PP, no le gustó la idea porque no había partido de él e intentó desacreditarme a través de los medios locales.

-¿Va a decirme que el alcalde le impide hablar?
-Yo tengo acceso a la prensa nacional, pero no a la local. Estoy convencido de que si no fuera famoso, me hundirían. Si fuera una persona del pueblo, que no me dedicara a la profesión a la que me dedico, me harían la vida imposible. Algunos políticos no se dan cuenta de que exiges porque pagas tus impuestos.

-Su padre era de San Sebastián; su madre, de Barcelona; y sus abuelos, de Águilas. ¿Dónde tiene usted su corazón?
-Yo me siento catalán, pero en Águilas me encuentro como en casa. En este pueblo es donde quiero estar porque me infunde una energía que a mí me va muy bien. Pero la vida es larga y no sé sabe dónde podemos acabar.

-¿Dice eso por su propia experiencia vital?
-Por supuesto. A lo mejor, el día de mañana me canso de lo que estoy haciendo y me dedico a pescar. Yo creo que no hay nada para siempre y que cada uno debe hacer lo que realmente le llene en cada momento.

-¿Piensa igual del amor?
-El amor es una parte del aprendizaje de la vida y aquí estamos para aprender.

-Y también para sentir, ¿o no?
-¡Por supuesto! Hay que aprender sintiendo, tanto de las cosas buenas como de las malas; de las malas experiencias que uno tiene en la vida y también de las buenas. Pienso que nunca hay que cerrarse a nada, aunque te pegues muchos batacazos en el amor, en tener muchas malas experiencias, o historias raras, que no te funcionen.
 

'Esta foto, con Silvia Marsó, pertenece a una escena de la obra 'Aquí no paga nadie''.

'Lo paso bien trabajando pero también sé que habrá parones profesionales'

-¿Las enseñanzas más positivas las saca de los fracasos?
-Y las más negativas también. Cuando algo malo te ocurre no puedes pensar que el mundo está contra ti. A veces tienes que pararte y preguntarte si ése es el camino, si has escogido la senda adecuada, si estás haciendo las cosas de la mejor manera o es al contrario. Hay que analizar lo que ocurre para ver claramente dónde está el problema.

-¿Tener pareja estable es una imposición de la sociedad para tenernos controlados?
-No lo sé, pero me consta que  estoy en este mundo para algo más que para ganar dinero o tener éxito. Estoy para cultivar las amistades, las relaciones de familia, de pareja. A mí me gustaría enamorarme como cuando tenía 20 años, pero es difícil.

-Hay un refrán que dice: el buey solo bien se lame. ¿Es su caso?
-No, pero llega un momento en que aprendes a vivir solo, aunque no quieras hacerlo, porque no te vas a ir a vivir con cualquier persona. Pienso que nunca hay que buscar estas cosas. Tienen que aparecer y si no aparecen es porque no toca. Hay que aprender a estar solo, asumirlo y si el amor tiene que llegar, ya llegará. 

-¿Eso es lo que le ha enseñado la vida?
-La vida me ha enseñado, sobre todo, a que hay que ser honesto con uno mismo y a que hay que decir siempre la verdad.

-¿Qué ha aprendido de su profesión de actor?
 -Lo paso bien trabajando y me divierto haciendo lo que hago, pero también sé que un día esta bonanza se acabará y habrá parones profesionales.

-Su madre habría preferido que se dedicara a un trabajo más estable, ¿no es así?
-Todas las madres quieren eso, pero cuando voy a Barcelona tiene preparado un taco de fotos para que se las firme a sus amigas.

-¿No le insiste para que le dé un  nietecito?
-Al paso que voy... No es un tema que me preocupe. Tampoco tengo la necesidad imperiosa de un hijo como para adoptar un niño, pero si tuviera pareja fija sí me gustaría tenerlo o adoptarlo.

-Ya sabe que a quien Dios no le da hijos le da sobrinos.
-Yo tengo cuatro; son los pequeñines de la casa y se enfadan si no los veo. Por eso, la pasada Navidad, –una fiesta que a mí no me gusta nada– la pasé con mi familia y así pude verla.

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