AMAIA LIZARRALDE | ACTRIZ

 

«'Hospital Central' fue salir del anonimato de una forma total»

 

Tras cuatro años siendo la psiquiatra de la serie médica de Tele 5, la actriz donostiarra se muestra encantada de volver al Principal con una comedia

 

Llevaba casi siete años sin venir a su ciudad con una obra de teatro. Desde hoy está en el Principal con Políticamente incorrecto, una comedia desenfrenada que ha sido dirigida por el Tricicle, Paco Mir y que tiene a Pedro Mari Sánches como protagonista.

- ¿Qué tal sienta volver a Donostia con una función bajo el brazo?

 
«'Hospital Central' fue salir del anonimato de una forma total»
Amaia Lizarralde ha regresado al teatro con una comedia que ya fue un éxito hace diez años.


- Encantada de estar aquí. Me pagan parte de las vacaciones, que no se enteren, ja, ja, ja.

- ¿Qué tiene de políticamente incorrecta la obra?

- Creo que sólo el título porque no es nada incorrecta. Lo único es que un ministro socialista queda con una diputada del Partido Popular para tener un asunto. Pero luego la obra es una comedia blanca, muy fácil y llevadera.

- ¿Y su personaje?

- Es una mujer de derechas, muy clásica, acostumbrada a mandar y al poder. Ella tiene una cita con el ministro, por el que tiene una especie de morbo, por ver si es verdad lo que dicen de él. Y así se mete en una situación en la que se le rompen todos sus esquemas y pasa de ser una persona muy controlada a perder los nervios.

- ¿Es una comedia de enredo?

- Y también un vodevil. En esa cita con el ministro, en la habitación de un hotel, aparece un cadáver y luego un montón de personajes que lo enredan todo. Es como una inundación, cuando empieza la función todo el mundo tiene un ritmo y la gente se va riendo poco a poco, pero luego cada vez es más y más y al final ya se ríen imaginando lo que va a pasar.

- Este tipo de obras exigen a los actores un ritmo muy ajustado, sin posibilidad de despiste.

- Sí, sí, sí. No hay posibilidad de despiste ni de pensar. Nos pasa a los actores y le pasa al público. Una milésima de segundo de una puerta que se abra más tarde o de una palabra con retraso puede ser una caída en el ritmo y en la risa. Está todo medido.

- Así que es imprescindible una gran sintonía con sus compañeros.

- Claro. Y el que está dentro tiene que estar sintonizado con el de fuera. Hay dos actrices que no salen hasta el segundo acto y se pasan la primera parte viendo la función entre cajas porque no pueden empezar luego con un ritmo imaginado.

- Y lo de tener a Paco Mir de director, ¿ha marcado carácter?

- Sí que marca. Es muy especial y cuando llega al ensayo es como un guardia de tráfico. Tiene clarísimo a dónde quiere que vayas, con qué ritmo y en qué frase.

- Tricicle no utiliza el texto, hace un teatro muy físico por tanto. ¿También en esta obra les ha metido más dosis físicas de lo habitual?

- No, ha incidido más en el ritmo y la energía que le hace falta al espectáculo. Es muy respetuoso con el texto y cuela mucho sentido del humor. La adaptación es suya y hay cosas y chistes que son de Paco, hay «pacadas».

- Tengo un currículo suyo en el que aparecen bastantes trabajos en televisión, algunos menos en cine y una sola obra de teatro.

- Cuando llegué al ensayo de esta obra me di cuenta que llevaba casi siete años sin hacer teatro. Había enganchado una serie tras otra. Tampoco lo he elegido, voy aceptando según me van llamando.

- En 2001 la vimos por Donostia haciendo La vida es sueño.

- ¿Es verdad! Esa ha sido la última obra de teatro que hice porque luego ya es cuando empecé con la serie Hospital Central. También he hecho una obra de homenaje a Mihura, con textos de diversos autores, pero era un montaje especial, para una sola representación. Quedó precioso.

- ¿Se ha sentido teatralmente oxidada en este regreso o esto es como lo de andar en bicicleta?

- Es como andar en bicicleta, pero te tienes que caer un par de veces para aprender. Lo que notaba es que no escuchaba al público, tenía falta de rodaje de escena. Cuando se reían no esperaba a que acabasen para seguir con el texto. Es que en los rodajes el trabajo es totalmente diferente.

- El bombazo en su carrera fue Hospital Central.

- Fue la salida del anonimato de manera total.

- Recuerdo que justo antes de empezar esa serie usted estaba un poco desanimada con su profesión.

- Sí, hay veces que te cansas de no llegar. Es importante encontrar tu sitio y alcanzar a final de mes económicamente. Y también tener una satisfacción personal.

- ¿Y qué ocurre cuando llega Hospital Central?

- Me lo paso bomba durante tres o cuatro años y tengo el trabajo de mi vida. Me encanta trabajar en televisión y me encuentro con un personaje con el que en principio me dejan hacer todo lo que me da la gana. Lo único que me dicen es que fume y que sea muy anarca. Y yo no fumaba, pero me dio igual, me acuerdo que para la prueba encendí un cigarro antes de entrar para no marearme luego delante de la cámara. Mi personaje de psiquiatra era super agradecido, caía muy bien al público. Así que tuve una gran oportunidad de salir del anonimato y de poder ejercer mi profesión, que al final es lo que quieres.

- ¿Se sintió reconocida por primera vez como actriz?

- Más que reconocida, conocida. Me dio la oportunidad de trabajar todos los días. De trabajar con actores muy diferentes, cada uno de su padre y de su madre, y hacerlo en situaciones también muy diferentes. Esa dinámica me encanta. Y todo desde la naturalidad porque lo que había hecho antes en televisión era comedia.

- ¿Cómo es por dentro una serie de televisión de enorme éxito?

- Es una locura. El plató tenía como 4000 metros cuadrados, era prácticamente un hospital de verdad. Allí estábamos unas doscientas personas, grabando dos capítulos a la vez. Cada capítulo nos costaba siete días de trabajo, cuatro en interiores y tres en el exterior. Es como una maquinaria que tiene que ir perfecta. Ni actores, ni productor, ni el ayudante de dirección, nadie puede ponerse enfermo porque es como la cadena de montaje de una fábrica. Y si ocurre saltan las alarmas, se inventan un capítulo nuevo, dejas el que estabas haciendo y pasas al del día siguiente. Llegó un momento en el que grabábamos un capítulo, a continuación se enlataba y se emitía. El tercer año que estuve no tuvimos ni vacaciones ni nada, nos dijeron que había tal demanda que no se podía parar.

- ¿Y tiene nostalgia de las batas de médico?

- Sí, sí. También lo dejé por una buena causa, que era tener a mi hija. Me quedé embarazada estando allí en el hospital.

- Entonces algo de tiempo libre sí que le quedaba entre capítulo y capítulo.

- Ja,ja,ja. Sí, nos dieron un mes de vacaciones que me vino muy bien. Estuve en la serie hasta los ocho meses de embarazo. Al día siguiente de nacer mi hija ya me estaban llamando para decirme que en seis semanas me esperaban, eso me dio que pensar si merecía la pena seguir. Luego estuve medio año más en la serie y ya, se acabó. Cuando lo dejé notaba en falta la gente, el movimiento. En la serie estaba todo el día rodeado de mucha gente, de siete y media de la mañana hasta doce horas después.

 

La Obra

Título: Políticamente incorrecto
Autor: Ray Cooney
Director: Paco Mir
Intérpretes: Pedro Mari Sánchez, Amaia Lizarralde, Fermi Herrero, Inma Ochoa, Luis Bondia, Carlos Heredia, José Conde, Maribel Lara, Ana Fernández
Lugar: Teatro Principal
Fechas: Del 8 al 13 de agosto

 

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