“Ahora mismo, lo que está salvando a muchos actores es la televisión"

 

Armando del Río.- El actor zaragozano es noticia estos días por el estreno de "Un año en la luna" y la serie “A tortas con la vida". En breve, presentará el filme "Sinfín"

 

CURRÍCULO

Nacimiento: Zaragoza (1970).

Debut en el cine: hace diez años con "Historia del Kronen", de Montxo Armendáriz.

Trabajos televisivos: "Más que amigos", "Compañeros", "Hospital central" y "A tortas con la vida"

En cartel: "Un año en la luna", que cuenta la vida de un grupo de jóvenes y sus amores corres­pondidos o no.

En cartera: "Sinfín", el filme junto a Dani Martín, el cantante de El Canto del Loco.

 

Armando del Río en una escena de "Un año en la luna"

 

¿Qué nos puede contar sobre "Un año en la luna"

Se trata de una producción pura­mente independiente, dirigida por Antonio Garate, que rodamos hace tres años en vídeo digital con los actores Elena Ballesteros, Jorge Monje, Begoña Maestre y Alberto Jiménez, entre otros, y que, por fin, ha conseguido ser estrenada.

 

En el filme interpreta a un escritor

Sí, de relatos pomo. Un personaje muy curioso porque se toma muy en serio su trabajo, se cree una especie de Bukowski y está siempre con la cabeza a cien por hora para conseguir argumentos. Echa mano de la experiencia propia porque es un ligón y es capaz de moverse en todo tipo de ambientes, pero también es un chupóptero de la vida de los demás para llevarla a sus historias.

 

Digamos que es quien aporta un tono más de comedia al conjunto de la película.        

Es que es el personaje un poco más loco respecto a los demás. Alguien que no se toma la vida muy en serio hasta que surge la posibilidad de estar con una persona, pero en el fondo, vive la vida para divertirse.

 

También interpreta a una personaje en clave cómica en la nueva serie de Antena 3, "A tortas con la vida".

Sí, es una serie de la misma productora de 'Aquí no hay quien viva", pero tiene un tono diferente. Son personajes menos extremos y tienen un mayor nivel económico.

 

Empezamos hace cinco meses a rodar los primeros nueve capítulos y vamos a ver cómo funciona porque es una serie de humor con toques tiernos. Mi personaje es uno de los protagonistas junto al de Blanca Oteyza y somos una ex pareja que acaba viviendo como vecinos en dos chalets adosados y a partir de entonces les sucederán una serie de equívocos

 

A su juicio, ¿cuáles son la claves para que funciona una serie?

No lo sé. No creo que nadie lo sepa. Hay gente que hace una serie de éxito, pero luego no vuelven a acertar. En "A tortas con la vida" hay una cosa que me gusta mucho que es que hay un humor un poco cruel y no nos mordemos la lengua a la hora de decir cosas.

 

¿Siente la presión de la audiencia?

Personalmente, no mucho. Hombre, espero que la serie funcione y a la gente le guste.

 

También ha hecho teatro y cine, pero ahora está trabajando más en la televisión. ¿Nota que es difícil cambiar de un campo a otro?

La verdad es que he enganchado muchas series de televisión. Creo que esta es la quinta que hago, pero llevo unos cinco años, haciendo una película por año, pero lo que pasa es que o no se han estrenado o han tenido muy poca distribución, pero yo las he hecho. Creo que en España se hacen demasiados proyectos.

 

¿Sigue existiendo una distinción entre ser actor de teatro y cine, y de televisión? 

Antes sí que parecía que había una diferencia, que si hacías televisión era como algo menor, pero ahora te dicen: "Vaya que suerte, estás haciendo una serie!". Ha cambiado bastante el tema. Ahora lo que está salvando a los actores es la televisión. Además, las productoras de cine van cogiendo a gente de la televisión porque resultan sus rostros más conocidos.

 

Ha interpretado teatro con Gerardo Vera y Cristina Rota. ¿Le gustaría volver a subirse a un es­cenario?

Tengo un proyecto muy personal. Siempre me ha gustado mucho la obra "Calígula, de Albert Camus, pero llevada a escena es muy complicada por el número de personajes que intervienen y la puesta en escena. Así que he escrito una pequeña pieza que es una especie de diálogo entre Calígula y un esclavo. Me gustaría llevarlo algún día al escenario.

 

Y acaba de dirigir un cortometraje.

Sí. Se titula "La leyenda del hombre lento" y es una historia que escribí hace muchos años sobre la vida de un hombre que lo hace todo a cámara lenta y vemos los problemas que tiene para vivir en el mundo real.

 

Además, en octubre estrena el filme "Sinfín", donde también da vida a uno de los protagonistas.

Sí, es la segunda película de los directores de "La fiesta", Manu Sanabría y Pocho Villaverde, y es la historia de un grupo de rock de finales de los ochenta cuya carrera artística queda interrumpida por la muerte del cantante.

 

Ya en la actualidad, el grupo vuelve a reunirse esta vez con el hermano pequeño del can­tante al frente, que es el personaje que interpreta Dani Martín, so­lista de El Canto del Loco. Yo doy vida al bajista. Es una historia sobré música, amor y humor.

 

¿Aprendió a tocar el bajo?

Sí, aunque sólo tuve quince días para prepararme el personaje antes del rodaje.

 

¿Cómo le dio por ser actor y lanzarse con 18 años a viajar a Madrid?

Yo no era muy bueno con los es­tudios y lo tenía muy claro (dentro de lo claro que puedes tener las cosas a esa edad). Cuando me vine a Madrid, no había series de televisión y el cine español no estaba tan en auge, pero encontré la academia de interpretación de Cristina Rota y conocí a un montón de gente fantástica que trabajaba mucho.

 

Era un grupo muy vivo. Estaban Juan Diego Botto, Ernesto Alterio, Aitor Merino, llegué a estar con Penélope Cruz. Y luego vinieron gente como Alberto San Juan y Guillermo Toledo.

 

Somos todos actores que ahora mismo estamos trabajando, pero que en aquella época estábamos empezando y hacíamos un poco de todo.

 

¿Cree que los actores deben formarse en academias?

Para mí, es fundamental. Hay gente que tiene un talento natura para interpretar, pero la formación y el trabajo es lo que te permite crecer como actor. Aunque al final, todo depende mucho de la actitud personal de cada uno.

Fuente: Heraldo  |  Texto: Mariano Salvado

Cedida por María

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