'Tengo muchas ganas de tener hijos, pero no quiero hacer locuras'

 

Jesús Olmedo es un actor muy popular gracias a las series de televisión.

Nació: En Sevilla, en 1973.
Familia: Tiene novia, pero no descendencia. 
Estudios: Arte Dramático, en la Escuela de Sevilla.
Debut en TV: En la serie “Esencia de poder”, pero su gran oportunidad se la dio Lina Morgan en 2001 con “Hostal Royal Manzanares”. Se trasladó a Madrid y cogía el AVE todos los fines de semana para ver a sus padres y a la que entonces era su novia.
Un secreto: Cuando llegó a Madrid para ser actor tuvo que ponerse a vender bocadillos hasta que su profesión le dio para comer.
En la actualidad: Hace el papel de Carlos en “Hospital Central”.

 

Jesús y Rosa, quien define al actor como una persona cercana y sincera.

 

'Yo no he tenido padrinos'.
 

Actor de una enorme sensibilidad para meterse en la piel del variado mosaico de personajes que le ha tocado interpretar, Jesús Olmedo  ha alcanzado fama y popularidad trabajando en series como “Aquí no hay quien viva”, “Periodistas” y, en la actualidad, dando vida a Carlos, que llegó a “Hospital Central” como paciente y se quedó como trabajador social.

Charlar con Jesús es hacerlo con alguien cercano, sincero, con una persona a la que no le incomoda exponer sus sentimientos y sus emociones, porque piensa que el diálogo fluido enriquece las relaciones.

Sevillano de nacimiento, su familia siempre lo apoyó en su afán por ser actor, de igual modo que lo hace su novia, a quien le une el amor por la profesión.

-Jesús, hay quien dice que ha nacido de pie.
-No, he nacido como la mayoría de los españoles.

-Como la mayoría no, porque la vida con usted ha sido generosa.
-No puedo ni quiero quejarme. Tampoco lo haría aunque me fuera mal. Creo que si quieres algo y te empeñas en ello con mucha fuerza, al final, aunque sea de rebote, lo consigues.

-¿No será ese convencimiento el secreto de su éxito?
-Siempre he sido muy hormiguita porque, cuando presentaba un concurso publicitario en Canal Sur, los fines de semana, en vez de irme de copas, bailaba tangos, y en mis horas libres estudiaba Arte Dramático. De chico decía: “Quiero ser cantante, actor o bailarín”. Me daba igual.

-Ya que es popular, ¿le embarga la sensación del deber cumplido?
-Yo no tengo la sensación de haber llegado, la tengo de estar siempre disfrutándolo todo. Es cómodo saber lo que tengo que hacer mañana, que hasta diciembre tengo trabajo en “Hospital Central”..., pero eso no debe impedir que esté siempre atento, porque no he elegido ser actor para vivir cómodo.

-¿No le pasará lo que a esos toreros que cuando ya ganan mucho arriesgan menos?
-El problema de cualquier profesión es que si crees que estás establecido empiezas a no disfrutar de tu trabajo. Yo no he tenido padrinos. Todo lo que he hecho me ha venido tras hacer un “casting”, incluso el papel de Carlos en “Hospital Central”.

 

El actor viajó hasta Santiago para celebrar el 30 cumpleaños de su nuevo amor. La pareja paseó de la mano por las calles de la capital y el pasado fin de semana se escapó en busca de intimidad.

 

Jesús es un hombre muy fotogénico con unos ojos preciosos.

 

-Lo dice como si cada paso fuera un galardón a la constancia.
-No, simplemente soy positivo. El vértigo de lo desconocido, de lo que pueda pasar, lo transformo en energía positiva. Es elegir entre caer o permanecer en la cuerda. Yo siempre elijo mantenerme.

-A su edad, muchos hijos siguen viviendo en casa de los padres, ¿por comodidad o por necesidad?
-Yo estoy mirando pisos para comprarme algo en Madrid y, si no puedo permitírmelo, ¿cómo se lo va a permitir un chaval de 20 ó 25 años? Es un problema muy grave. Cuando yo era más joven me movía por Sevilla en autobús. El verano que me compré una moto me sentí más libre. Con lo de los pisos pasa un poco eso. Lo compras porque es la única manera de tener algo tuyo, de tener un sitio donde caerte muerto.

-¿No le asusta la idea de vivir encadenado a un banco?
-Las hipotecas son como los hijos, sabes que los tienes que mantener y ayudar hasta que te mueras. Yo creo que son cosas que te dan una seguridad, aunque sea una seguridad ficticia. Si algo te sale mal, lo alquilas, de manera que no estás tirando el dinero.

-Tiene trabajo y una mujer a la que quiere, ¿para cuándo los hijos?
-Yo no sabía que se pudiera querer tanto a alguien hasta que nacieron mis sobrinos. Por parte de mi hermana pequeña tengo tres y por parte de mi hermano uno, y los adoro. Mi sobrina, que tiene cuatro años, dice que yo soy su novio. Es increíble lo que se les puede querer.

-Ya, pero no ha contestado a la pregunta.
-¿Ah, no? Tengo ganas de tenerlos, pero no quiero hacer locuras. Cuando tenga hijos quiero disfrutarlos. Me da miedo no poder cubrir todas sus necesidades, que me necesiten y no pueda estar, pero voy a ser padre, eso lo tengo clarísimo.

-A ver si se le pasa el arroz.
-Yo creo que empiezas a crearte la necesidad de tener familia  cuando tienes estabilidad profesional y emocional. Saber que tu pareja y tú los podéis mantener es importante. Porque los hijos deben ser compartidos por el padre y por la madre.

-Las mujeres reclaman mayor sensibilidad por parte de sus parejas. ¿Cumple usted el requisito?
-Sí; yo creo que expresar lo que uno siente enriquece a las personas. Sentir es lo más sano que te puede pasar. Antes, si un hombre decía que planchaba, que fregaba la casa, que lloraba, pensaban que eras un blandito, ahora no. Es liberador poder sacar tu lado femenino.

 

'Tuve una niñez maravillosa'

 

'Ya de pequeño apuntaba maneras de actor'.

-¿Cómo lleva su pareja los vaivenes de su profesión?
-Muy bien, con ella es como si me hubiera tocado la lotería.

-¿Hay mucha diferencia generacional con sus padres?
-No, porque mis padres son muy abiertos. Yo con mi padre he hablado mucho.

-¿Sólo con su padre?
-Con mi abuela también tenía una relación especial. Mi madre es ama de casa. Mi padre es el que lleva el dinero. A las mujeres que han recibido una educación como mi madre les sorprende que tu mujer esté sentada mientras tú planchas.

-¿Para un hombre también es difícil compatibilizar la vida profesional con la vida personal?
-Depende mucho de si tienes hijos o no. Yo no los tengo, pero dicen que te cambian la vida porque dejas de vivir para ti y empiezas a vivir para ellos. Tu vida gira alrededor de la de tu hijo, pero no puedes olvidarte, aunque seas padre, de que eres hombre y tienes una pareja. Eso nunca.

-¿Cómo recuerda su niñez?
-Tuve una infancia maravillosa. Iba a la escuela, hacía los deberes, jugaba con los amigos..., a los cuales aún conservo.

-¿Recuerda quién le dio la primera oportunidad?
-Lina Morgan, con “Hostal Royal Manzanares” y luego en “Academia de baile Gloria”.

-Es tan calmado que no parece vivir en esta sociedad tan crispada.
-Estamos tan acostumbrados a esa sociedad que creemos que es lo normal, pero yo me niego a pensar que la vida es tan difícil como la hacemos los seres humanos. Para ser feliz hay que empezar por los pequeños detalles. Dar los buenos días, no perder las formas ni el buen gusto; querer porque te gusta que te quieran, cosas que dependen de ti.

 

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