No estabilidad ...

 

Si con La Puta y la Ballena Mercè obtuvo el reconocimiento de sus pares y el medio artístico, fue con  Begoña, la malvada enfermera de la serie Hospital Central que logró la popularidad.

En un principio la llamaron para una temporada de tres meses, pero su participación se extendió por un año y medio. ¿El resultado? De dulce y de agraz. Como dice la misma Mercè: "Me tuve que mudar a Madrid y dejar papeles muy importantes, como una película en Cuba. Ahí me di cuenta de que la estabilidad, el dinero, la fama, no son cosas que busco. Tal vez a los 40 años, pero ahora no quiero eso para mí. Este mundo pasa por aprender, viajar, por los retos. La serie ya no era un reto".

- Supongo que recibiste muchas críticas por abandonar la serie.
- Claro, mis compañeros me decían que qué estaba haciendo, si mantenerse es difícil. Y yo lo sé, pero de verdad prefiero trabajar de camarera por las noches y de día de actriz en algo que realmente merezca la pena y no atarme a algo que no me hace feliz.

- Tu carrera ha sido bien esforzada
- Y está bien así, porque uno sabe lo que cuesta llegar a un lugar. He hecho mi carrera desde la base, por lo que valoro mucho las cosas. Viste que hay gente que empieza a lo grande, pero eso a veces es malo porque puede cegar un poco.

- Eres bien aperrada, trabajadora
- Como buena Tauro. Si algo me interesa tengo toda la paciencia del mundo, voy luchando, trabajando. La vida no es fácil, el mundo tampoco y hay que esforzarse.

- ¿Trataron de encasillarte como "la chica sexy" siendo joven y bonita?
- Sí, y además  hice muchos desnudos; por suerte había trabajado con La Fura dels Baus y con ellos trabajas ese tema. He tenido mucha suerte y no he entendido muy bien por qué, no me he quedado en el papel de chica sexy para nada. Me han dado registros muy diferentes y eso es maravilloso.

- ¿Te preocupan las dietas?
- Me cuesta mucho hacer dietas. En mi última película, una coproducción portuguesa-española llamada Del Otro Lado del Mundo, hice de una stripper y tenía que adelgazar, pero no quise; al contrario, engordé como tres kilos porque estuve pensando que hay demasiado estereotipo de la chica delgada. Quise que las chicas jóvenes vieran a alguien normal que no pesa 52 kilos sino que 60 y no tiene el estómago liso.

- Eres porfiada, porque el medio te lleva a preocuparte de la imagen y el cuerpo.
- Esa es una obsesión que no sé hasta qué punto es real. Uno tiene que ser feliz, estar bien consigo mismo, lo que es muy difícil hoy. Uno tiene que sentirse bien con su cuerpo, tiene que encontrar ese lugar.

- ¿Y la vida amorosa?
- (sonríe tímida) Bien... tengo un novio americano-parisino en París. No he pensado en hacer familia todavía ¿sabes?. Antes tengo que hacer muchas cosas en Francia y en Sudamérica

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