Patricia Vico: “Hay que normalizar la situación de las lesbianas”

Aunque lleva años trabajando en televisión, la popularidad se la ha dado Maca, su personaje de médico lesbiana en ‘Hospital central’. La serie de Tele 5 goza de muy buena salud y en abril consiguió sus mejores datos de audiencia hasta la fecha, con casi cinco millones de espectadores. La actriz nos habla de sus ideas y su vida.


Siempre estamos con lo de rubias y morenas, aunque la verdad es que hay muchas pelirrojas. Patricia Vico es Maca, una doctora que sale con Esther, una enfermera. Tras varias temporadas acaba de renovar para otra más en ‘Hospital central’, la serie de Tele 5 ganadora de un Ondas el año pasado.


¿Te encuentras a gusto en televisión?
Con un personaje como el que hago ahora, sí. La televisión es un medio válido, y estamos aprendiendo a hacer series. De hecho hay algunas, especialmente las americanas, que son cojonudas, mejores que muchas películas para mi gusto.


¿Es tu primera lesbiana?
Sí, pero ha supuesto el mismo que reto que cualquier otra. La principal característica del personaje, para mí, no es que fuera lesbiana, sino que es una mujer fuerte, con mala hostia… Eso es lo que de verdad me sedujo, no su orientación sexual. Cuando me ofrecieron el personaje no me lo planteé, ni lo preparé luego tampoco, en función de su sexualidad. Cuando te dan un papel, lo habitual no es que te digan “y es hetero”. Además, Maca es muy discreta respecto a su vida, lo tiene bastante asumido.

A nivel social, que existan personajes como Maca tiene su importancia, ¿no?
Sí, por supuesto. Es importantísimo. Al margen de la ley sobre matrimonios gays, que era necesaria, también es preciso que haya una educación desde los colegios, desde abajo, porque hay que enseñar que es algo normal. A raíz de hacer de Maca he participado de algunas acciones del colectivo gay. Este personaje es producto de un trabajo en equipo. Nosotras dos, con los guionistas, estamos contribuyendo a la normalización: esta mos intentando que salga bien, que sea una cosa bonita. Pero, especialmente, que sea una cosa NORMAL.

Rodar determinadas escenas, como las de los besos, ¿cómo lo llevas?
Es fantástico, está resultando muy sencillo. Yo creo que también las chicas tenemos una faceta de “mira qué culo he echado” o “toca aquí”. He tenido suerte de que haya una enorme química y mucha complicidad con Fátima. El primer beso, tanto para ella como para mí, fue una situación primeriza. A mí me va muy bien con ella y creo que sale muy natural. En pantalla da bien.

El ritmo de trabajo en una serie es bastante asfixiante…
Sí, bueno, vamos deprisa, a veces querría ir más lentamente. Lo que ocurre con ‘Hospital central’ es que, como lleva ya tiempo, el engranaje de los que trabajan está muy perfeccionado. Recuerdo que cuando llegué y me puse la bata blanca, me sentí como una niña pequeña jugando a los médicos. Como el equipo es muy bueno y llevan mucho tiempo juntos, enseguida me integré. Hacemos un capítulo cada diez días. Es difícil compaginarlo con otras cosas. He podido grabar algún corto, pero fuera de temporada. Si haces algo más gordo tienes que dejar la serie, salvo si es teatro, que es después, en otro horario.

¿Piensas que el físico encasilla a un actor?
Creo que eso es un bulo patatero absurdo. Si te quieren, te quieren a ti, como seas. Da igual que seas guapa o fea. Lo de si eres demasiado alta o demasiado guapa, de verdad que da igual.

¿En qué registro te encuentras más cómoda como actriz?
Yo creo que me gusta más el drama.

¿Los desnudos te suponen un problema?
La verdad es que no he hecho muchos, y los que he rodado ni siquiera eran integrales… Era más un “salir rápido de la ducha”. Ya me he enfrentado a ello y algún polvete he echado ya, con Alfredo Villa, compañero y amigo. Fue muy fácil y muy divertido. Ni el sexo ni el desnudo son lo que me influiría a la hora de tomar la decisión de decir que sí a un papel. Si tiene importancia en la historia, me parece bien.

¿Has trabajado fuera de España?
Sí, aunque era para producciones nacionales. Hice ‘Sabor latino’, que se rodó en La Habana y también en Lisboa, y una serie en Santo Domingo. Recuerdo que estuve en Cuba mes y medio, porque al acabar el rodaje me quedé. La gente tiene algo especial que te atrapa. A mí me fascinó la que conocí. Luego hay otra parte, muy dura, como no poder salir del país.

¿Y tus gustos cinematográficos?
Una peli que destaco del año pasado es ‘Una historia de violencia’ de Cronenberg, un director que me entusiasma. Como actores, Sean Penn, Ed Harris, Christopher Walken, Meryl Streep, Julianne Moore, Emma Thompson. De los españoles, Javier Bardem y Blanca Portillo.

¿Y de cine porno?
Pues he visto algunas películas, pero no controlo. Algunas tienen mucha gracia.

El mundo del cine tiene un halo erótico-festivo… ¿Qué parte has disfrutado tú?
Creo que lo del sexo, drogas y rock&roll es un poco mito, aunque hay algunos que lo han llevado a cabo. Yo trabajo en este mundo, pero no vivo en él más allá de lo necesario. Odio el “mundo-evento”, no me gusta. Pero es puramente una cuestión de timidez.

¿Actriz y tímida?
Sí, es que yo no me siento… Cuando estoy trabajando disfruto mucho del proceso, pero luego la venta del producto me horroriza. No va conmigo, aunque sé que hay que hacerla.

¿Has recibido premios?
Todos conectados con la prensa gay y con el cine gay, la Mostra Lambda de Madrid y de Barcelona… Y todos ex aequo con mi compañera. Y a ‘Hospital central’ le dieron un Ondas… Siempre hacen ilusión, pero no me creo más que nadie por recibir alguno. Es un reconocimiento. Se habla muy a la ligera de ellos, pero es muy complicado estar ahí. También lo es mantenerse.

¿Qué falla en el cine español?
Creo que el espectador tiene que acostumbrarse a ver cine español. Hay que pensar que para la producción hay un determinado presupuesto y luego, para la venta, hay X, que no da para mucho. ‘King Kong’ te la metían por los ojos… Y además, creo que las películas deberían aguantar más tiempo en cartel. Es una putada, una cuestión de pasta.

¿Crees que la fama te ha cambiado?
No tengo un nivel de fama de esos de horror. La tele es acojonante, y lo notas. A veces vas lloran do por la calle porque te has peleado con tu novio y te para alguien para pedirte un autógrafo. Yo lo llevo bastante bien porque no lo vivo en plan acoso y derribo. La gente es agradable, menos algún tarado que a veces…

Un día normal sin curro, ¿qué haces?
Intento irme de viaje. También voy mucho al cine, y antes iba a muchos conciertos. Llevo una vida muy tranquila. Soy cada vez más de estar en casa tirada.

¿Qué impresión tienes de Benedicto XVI?
No me pone nada. No practico el catolicismo, así que la figura del Papa está ahí, como otras muchas que no van conmigo.

¿Qué te parece Bush?
Un cretino integral. La sociedad americana está asustada y no entiende nada.

 

¿Cómo has vivido la ley antitabaco?

Me parece bien, y lo digo con un cigarro en la boca. He vivido fuera y estaba acostumbrada.

¿Legalizarías las drogas?
Es complicado. Por una parte sí las legalizaría, tal vez eso evitaría los problemas del tráfico, pero, ¿cómo? Es como lo de la inmigración, son problemas de difícil solución. A priori, pienso que legalizarlas evitaría problemas, siempre y cuando se realice correctamente.

En un anuncio, ¿cómo te venderías?
Le pediría a un amigo que me lo escribiera.

Si fueras un taxi, ¿qué cartel llevarías?
Ocupado.

¿Qué opinas de la infidelidad?
Es una putada. Y si la practicas tú, también, porque aunque te pueda dar un morbo tremendo, es mejor no ser infiel.

¿Qué es lo que más te gusta en un tío?
El sentido del humor.

¿Qué detestas?
No soporto la falsedad.

¿El tamaño importa?
Relativamente. No es lo fundamental, pero claro, tiene que haber unos mínimos…

 

Atrás