EL RINCÓN DE... Jordi Rebellón

EL ACTOR COMPAGINA LA SERIE «HOSPITAL CENTRAL» CON LA OBRA «AQUÍ NO PAGA NADIE»

 

El actor ha creado para su casa un estilo arabesco en el que predominan los tapices.

El actor ha creado para su casa un estilo

arabesco en el que predominan los tapices.

 

Ha querido saciar su sed de teatro, ésa que le había provocado estar siete años apartado del escenario. «De alguna manera, el teatro me ayuda a desoxigenarme de la televisión». Pero también ha querido demostrar a la profesión que sus registros como actor van más allá del drama. «Que me vieran en comedia, romper por un momento con ese personaje, al que tengo mucho cariño, para hacer otro totalmente opuesto como es el de 'Aquí no paga nadie'».

Después de ocho temporadas (casi seis años) al frente de "Hospital Central", Jordi Rebellón ha abandonado al "Doctor Vilches", aunque sólo sobre las tablas. Porque en mayo regresa la serie con 10 nuevos capítulos.

«El personaje de "Vilches" me ha dado mucho, igual que yo le he dado a él. Sobre todo, el que sepan quién soy y cómo trabajo. Esta profesión es muy complicada y el hecho de triunfar con un personaje como éste no significa que ahora te vayan a ofrecer todo. De alguna manera, el día en que acabe "Hospital Central" sabré si intereso o no como actor para otros proyectos. Indudablemente, la oferta de la obra de teatro viene dada por mi personaje en la serie».

Injusticias Sociales

"Aquí no paga nadie", desde el 11 de enero en el Teatro Infanta Isabel, ofrece en clave de comedia las injusticias sociales y la crisis ideológica que sufren los ciudadanos de los llamados Estados del Bienestar. «Darío Fo tiene la habilidad de tratar una serie de problemas cotidianos y sociales como son pagar un alquiler o comprarse una casa o ir al mercado y no tener dinero porque los precios han subido. Esos casos tan delicados y tan graves han sido tratados de una manera cómica y desternillante».

La situación límite que se vive en un barrio obrero donde han subido los precios y han bajado los salarios provoca la rebelión de las amas de casa y desencadena una serie de situaciones disparatadas y divertidísimas que invitan a la reflexión.

«"Juan" (Jordi Rebellón) es el personaje más idealista de la obra. Es un sindicalista convencido y practicante. Lo que pasa es que estos personajes tan románticos, en cuanto se les rompen los esquemas, se desbordan. Y esto le ocurre a "Juan" cuando comprende que todo no es como él cree que debería ser y toma un camino. El mundo tiene que funcionar como él cree».

Con el mismo convencimiento con que "Juan" defiende sus principios, Jordi Rebellón busca el calor de hogar en su casa. «Necesito que sea acogedora, porque es mi lugar de reposo, de descanso, de desconexión cuando no trabajo. Que sea cómoda, que tenga luz, mucha calma, y que me sienta a gusto y protegido».

El naranja y el amarillo se combinan en las paredes para lograr el efecto que el actor perseguía. «Quería colores acogedores y al mismo tiempo vivos, pero que no me cansaran en dos días. Me dan justo esa energía de tranquilidad que necesito. Es la primera vez que tengo una casa en Madrid y quería un sitio al que me apeteciera volver después del trabajo».

Tapices en las paredes, lámparas y hasta una pipa de agua comprada en Túnez confieren al espacio una estética arabesca. «La casa invitaba a hacer esta decoración, tipo "chill out"».

En el sofá del salón, el actor ha encontrado su rincón más placentero. «Es mi lugar de desconectar porque es donde me relajo, desconecto, aprovecho para estudiarme los guiones, leo, veo una película o escucho música».

Entre sus objetos más queridos, una foto de su padre, actor aficionado, vestido de payaso, quien le enseñó «a amar y a respetar esta profesión»; el premio que le convirtió en Rabaliano del Año; y una tortuguita. «En mi casa de Águilas tengo dos de verdad».

Fuente: El Mundo |  Texto: Diana Arrastia  |  Foto: Pedro Carrero

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