Roberto Drago : «Antes me refugiaba en la calle, ahora en mi casa»


Roberto Drago practica buenos modales durante la entrevista. El acento argentino, a pesar de llevar una pila de años en España, no se le quita. Su personaje de Héctor en 'Hospital Central' le ha hecho famoso. Presume de la carne de su país: «Allí las vacas comen hierba todo el día»

 

El Personaje: Roberto Drago nació el 15 de enero de 1972 en Buenos Aires.

Trayectoria: Se hizo actor después de trabajar de animador, malabarista y «colocador de cuadros». La mayor parte de su carrera la ha desarrollado en series de televisión.
 

«En Argentina, la carne es una religión»»

Antes de meterse en la piel de Héctor, uno de los médicos de 'Hospital Central', Roberto Drago trabajó de malabarista en Japón, colocaba cuadros en Santiago de Compostela y animaba fiestas de cumpleaños. El actor argentino vive un momento dulce en su carrera, aunque para ello tenga que estar a miles de kilómetros de su tierra natal.

-Si le viene un paciente con un fibroadenoma, ¿qué hace?

-Ja, ja, ja, lo que pone en el guión.

-¿Y con uno que padece blastomicosis?

-Uy, mejor no improvisar. Habría que asesorarse porque el paciente saldría muy mal.

-¡Qué poco aprenden en la serie!

-Hombre, ¿qué quiere? ¿Que vaya dando diagnósticos por ahí? No, ni hablar, no me atrevería.

-Cuando George Clooney rodaba 'Urgencias' decía que había aprendido un montón.

-Hombre, te resulta más familiar que antes, pero hay que tener cuidado con estas cosas porque la Medicina es una profesión muy respetable. Sí he aprendido, pero nunca me atrevería a decir nada.

-De todas formas, el mundo de la bata blanca no le es ajeno. Su padre era dentista...

-Es verdad. Yo vivía donde tenía la consulta. Siempre veía a los pacientes asustados deambulando por ahí. Le decía a mi padre: '¿Por qué no pones la sala de espera más bonita?' Y me contestaba: 'Con lo asustados que están, ¿para qué? Nadie se fijaría'.

-¿Y no le dio por sacar muelas y empastar bocas?

-No, mi padre me lo propuso alguna vez, pero no me atraía. Si tengo que ser sincero, creo que a él tampoco le gustaba demasiado.

-Ya, pero los dientes dan mucha plata en este país.

-Ya no tanto, pero en la época en la que vino mi padre había que estudiar toda la carrera de Medicina y después la especialidad de Odontología. Entonces sí daba dinero.

-¿Fue en la década de los setenta?

-Así es, en 1976. Nosotros vinimos exiliados por el golpe de estado en Argentina. Luego volvimos a casa y, poco después, regresamos a España de nuevo.

-Y decidió hacerse actor.

-Sí, porque mi padre era dentista de la Asociación Argentina de Actores. A los cuarenta años empezó a tomar clases de interpretación y escribió varias obras de teatro y las protagonizó. Eso me permitió, siendo un chaval, acceder a las clases de interpretación de forma gratuita. Así empezó mi periplo actoral.

-¿Su familia no se llevó las manos a la cabeza cuando les dijo lo que quería ser?

-Para nada, al revés, soy actor gracias a mi padre.

-Antes de convertirse en Héctor en 'Hospital Central' trabajaba para una empresa de animación en Santiago de Compostela.

-Eso es verdad, pero aquí tenemos dos informaciones entrecruzadas. Por un lado trabajé bastante haciendo animación, y, por otro, estuve en Santiago de Compostela montando exposiciones.

-¡Atiza!

-Sí, era el chico que colgaba los cuadros. Iba en bata blanca, guantes blancos... ¿Era el médico de los cuadros!

-Y de ahí a operar a Madrid.

-Claro, me llamaron para hacer una prueba para 'Hospital Central' y a la semana siguiente estaba operando.

-Antes de todo esto, trabajó de malabarista en Japón.

-Correcto, un año entero. Hay un parque temático que se llama Parque España, 'Spain Mura', donde iban a trabajar los artistas españoles. Y algún que otro argentino, ja, ja, ja. Los juegos malabares eran un perfecto complemento actoral y gracias a ellos trabajé mucho, porque era muy tímido.

-¿Tímido? ¿Usted?

-Pues sí, tenía mucho miedo escénico y gracias a los malabares te ocultas detrás de una técnica. Hice una prueba para el parque y me cogieron. ¿Un añito entero en Japón! Fue alucinante.

-¿Sabe algo de japonés?

-No me atrevería a decir nada. Hombre, algo se aprende.

-En Argentina llamáis a las chicas minas, ¿no?

-Sí, así es.

-¿Ha pisado alguna en España?

-¿Si he pisado el qué? Ah, ja, ja, ja, no he pisado ninguna mina, me he enamorado de alguna.

-Es que ese acento argentino...

-Sí, bueno, esperemos que no sólo sea el acento. En Argentina hay mucha cultura de la seducción, es un juego constante.

-¿Es más casero o callejero?

-Resulta que siempre he sido muy callejero, pero con todo esto de la televisión me fui haciendo más casero. Antes me refugiaba en la calle, y ahora en mi casa.

-¿Porque la gente le reconoce?

-Claro, a veces no te apetece sentirte observado y te quedas en casa con la familia. No tienes que mantener ninguna pose.

-Si no fuera argentino, ¿en qué otro país le hubiese gustado nacer?

-Eeeeh, no lo sé. Vaya preguntita. ¡En España!

-Hala, ¡qué pelota!

-No, bueno, iba a decir Uruguay, pero en realidad tengo que ver mucho más con España que con Uruguay. Llevo mucho tiempo aquí...

 

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