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Carlos Iglesias revive en su ópera prima la emigración española de los setenta

Juan Diego, que interpreta en «Triunfo» a Gandhi, el «padrino» de la banda mafiosa que controla el barrio chino, considera que es una película de amor doloroso

En la tercera jornada del Festival de Cine Español de Málaga se proyectaron la ópera prima de Carlos Iglesias, «Un franco, 14 pesetas», que relata la emigración española de los años sesenta, y la película de Mireia Ros «El triunfo», ambientada en el barrio chino de Barcelona, «a ritmo de rumba, navajas y mucho corazón».

«Un franco, 14 pesetas» está protagonizada por el propio Iglesias, Javier Gutierrez, Nieve de Medina e Isabel Blanco. El director sitúa la historia en los años 70, en el inicio del desarrollo español, cuando la industria se reajusta y muchos obreros son despedidos. Esta situación afecta a un padre de familia (Martín), que se ve obligado a emigrar a Suiza junto a su mujer y su hijo. Carlos Iglesias explicó en rueda de prensa que la película está basada en su propia experiencia tanto en el extranjero como en el barrio madrileño de San Blas, al tiempo que resaltó que algunas escenas fueron rodadas en la casa donde se crió de niño. La idea, según el director, surgió hace unos cinco años, aproximadamente, con la llegada de inmigrantes a España y comprobó que los españoles no nos relacionábamos con ellos, por lo que consideró muy higiénico contar cómo se integraron los españoles en Europa.

Un sueño realizado

Recordó que España, en esa época, era «tremendamente casposa y gris, en la que los niños apedreaban a los perros y acribillaban a lanzadas a los gatos». Eloisa Vargas, mujer de Iglesias, aseguró que «lo más maravilloso de todo ha sido realizar un sueño» y que «tanta lucha ha merecido la pena». Rechazó haber idealizado la emigración, al tiempo que resaltó que de los 58 emigrantes entrevistados ninguno dijo que hubiesen sido maltratados en Suiza. «Si hubiera ocurrido lo habría incluido en la trama», añadió.

La otra película que se proyectó en la sección oficial, «El Triunfo», se basa en la novela homónima de Francisco Casavella y está ambientada en el barrio chino de Barcelona, a principios de los años 80, donde un grupo de ex legionarios mafiosos lucha por el control de las calles y los jóvenes sueñan con triunfar en el mundo de la rumba.

La directora dijo que su película late «a ritmo de rumbas, navajas y mucho corazón», y que la única forma de entender a sus personajes es a través «del amor». También aseguró que el novelista de la obra bendijo el trabajo cinematográfico.

Juan Diego, que interpreta a Gandhi, el «padrino» de la banda mafiosa que controla el barrio chino, considera que es una película de amor doloroso -aunque el amor es doloroso, aquí lo es más- y de fidelidades, con una serie de protagonistas condenados a vivir una tragedia circunscrita al barrio chino de Barcelona.

El actor hizo hincapié en que Ros retrata el filme desde «una mirada clásica», pero al mismo tiempo «muy moderna». «Es un canto al mar», apuntó Juan Diego, quien añadió que su personaje le atrapó desde que leyó el guión. La película está interpretada por Antonio F. Montoya «Farruco», Ángela Molina, Pep Cruz, Marieta Orozco, «Cheto», Miquel Sitjar, Francisco Conde, Javier Ambrossi, Joaquín Gómez, Cesáreo Estébanez y
Jesús Cabrero

 

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Málaga Hoy

 

Mireia Ros recrea la tragedia urbana con violencia poética

Una película hecha "con rumba, navajas y mucho corazón". Así definió ayer la directora Mireia Ros la cinta con la que compite en la Sección Oficial a Concurso del Festival de Málaga, El triunfo, adaptación de la novela homónima de Francisco Casavella protagonizada por Juan Diego, Farruco, Ángela Molina, Pep Cruz, Marieta Orozco, Cheto, Miquel Sitjar, Cesáreo Estébanez y Jesús Cabrero, entre otros. La producción contiene registros del género gangsteril contemporáneo y la tragedia urbana mediterránea, sazonados, como apuntó por su parte ayer Juan Diego, "con una violencia poética en la que caben la lírica del dolor y la de la esperanza".

El triunfo, rodada en su mayor parte en el barrio barcelonés de El Raval, está ambientada en los años 80 y localizada en el que fue precursor de éste, el barrio chino, hoy casi extinto. En sus calles, El Nen y sus amigos sueñan con triunfar en el mundo de la rumba y emular al padre del primero, El Guacho, que llegó a triunfar como intérprete y compositor del género. Pero tras la desaparición de éste, El Nen, a quien da vida Farruco en su primera experiencia cinematográfica, decide buscar a los culpables y sus motivos. Con ello, el joven cantante se adentrará en relaciones sentimentales peligrosas, el poder de las mafias y las peores compañías, mientras que tres antiguos legionarios (Diego, Cruz y Joaquín Gómez) luchan por mantener el control del barrio frente a los nuevos inmigrantes. La madre de El Nen, interpretada por Ángela Molina, teme por la vida de su hijo.

Mireia Ros explicó ayer que, en gran medida, el protagonista de El triunfo es el viejo barrio chino, "que en los años 80 comenzó su transformación y se convirtió en foco de nuevas migraciones". Este cambio sirve de marco para una historia "que termina siendo como la vida misma, sus personajes son gente que se arruina la vida porque sencillamente no sabe vivir, ni siquiera bien". Con respecto a la novela original, publicada en 1990, la directora aseguró que desde que apareció "sabía que constituía un material cinematográfico de primera, aunque hemos hecho la película sólo cuando hemos podido". El largometraje estrenado ayer "cuenta con la bendición de Casavella, a quien le ha gustado mucho y quien, sin embargo, decidió no participar en la escritura del guión para dejarnos trabajar con total libertad".

En El triunfo es fácil encontrar referentes, desde Martin Scorsese hasta Rovira Beleta. Ros admitió que en su película pueden encontrarse semejanzas con Uno de los nuestros, El funeral, Los tarantos y Un maldito embrollo, de Pietro Germi. Sin embargo, la cineasta apuntó que, por encima de cualquier influencia, "tengo mi propio imaginario". Admitió que su recurso de la violencia puede recordar al de Scorsese o Coppola, pero distinguió que "mientras la que ellos muestran es una violencia física, la mía es una violencia de carácter más emocional".

Juan Diego comentó que leyó el guión de El triunfo por primera vez hace dos años y medio y que ya entonces le interesó "porque hablaba de un amor doloroso y del asunto de la fidelidad en un barrio pequeño". A su juicio, la película contiene "una mirada clásica y moderna a la vez sobre la violencia". El debutante Farruco destacó el "buen ambiente que reinó en el equipo" durante el rodaje.

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