TEVEO

Rosa Belmonte

MORROS

No voy a descubrir ahora el “product placement”, esa forma de publicidad consistente en utilizar una serie o una película para colocar el producto deseado en los morros del espectador. Desde los coches Ford de “Expediente X” y “24” a eso tan fino de plantar un tetrabrik encima de la mesa. Incluso encima de una mesa de café ( en la de Sole, de “7 vidas”, se tiene es costumbre. Parecen no haber leído lo de “una vez abierto, conservar en el frigorífico”. Además del mal efecto y de echárseles a perder la leche, la cosa canta mucho. Los de “Hospital Central” estrenan temporada y brik de una bebida de soja. A todos les ha dado por beber lo mismo. El frigorífico, que el año pasado era también “product placement”, lo han cambiado. Después de la pasta que el hospital debió de gastarse en un frigorífico Siemens con pantalla de televisión en la puerta ( un producto que, como todo el mundo sabe, gasta cualquier hospital de la Seguridad Social, aunque las autoridades sanitarias lo ignoren), esta temporada se ha desechado. En el bar de los médicos hay ahora un refrigerador anónimo, pero de acero también, eso sí. Va a pensar la gente que el de la pantallita les salió malo. Menuda Publicidad para la casa alemana.

Otra cosa destacable en “Hospital Central” es que los médicos se han hecho potómanos. La palabra potómano la aprendí en “Saber Vivir”, que es un pozo de sabiduría y de poesía de la salud. Un potómano es ese espécimen que va a una botella de agua pegado y traga que te traga. Alicia Borrachero (Cruz Gándara) se saca la botellita y se echa un trago mientras habla con Vilches. Con semejante interlocutor habría que beber tequila, para olvidar. Pero está embarazada y de servicio. También Roberto Drago (Héctor) va por los pasillos empinándose la botellita. Me gusta más lo clásico, lo de “no pesan los años, pesan los kilos. Y que los anuncios sean anuncios con formato de anuncio y no de engañifa.

Cedida por Sara

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